
Haber
crecido en la ciudad de México, fue algo que formó como fuera yo como
persona. Aunque tiene muchas cosas en común
con otras ciudades metropolitanas, ser del distrito federal tiene tanta
importancia a uno y con tanta diferencia como si fuera de Nueva York o de París. No solo formó parte de mi vida, sino como he
leído, también formo parte de Federico Gamboa y Manuel
Gutiérrez Nájera aunque fue en 100 años antes de que naciera yo.

(El Zocalo)
En La
novela de tranvía, Nájera describe en una forma que no pudiera yo, lo excelente
y grande que es la ciudad. Aunque no sea
perfecta, es de el, ““Yo,
sin embargo, paso las horas agradablemente encajonado en esa miniaturesca arca
de Noé, sacando la cabeza por el ventanillo, no en espera de la paloma que ha
de traer un ramo de oliva en el pico, sino para observar el delicioso cuadro
que la ciudad presenta en ese instante. El vagón, además, me lleva a muchos
mundos desconocidos y a regiones vírgenes. No, la ciudad de México no empieza
en el Palacio Nacional, ni acaba en la calzada de la Reforma.”

(Palacio Nacional)
“ Yo doy a ustedes mi palabra de que la ciudad es mucho mayor. Es una
gran tortuga que extiende hacia los cuatro puntos cardinales sus patas
dislocadas. Esas patas son sucias y velludas. Los ayuntamientos, con paternal
solicitud, cuidan de pintarlas con lodo, mensualmente” (La novela de tranvía,
Nájera 5)
(Nájera)
Federico Gamboa también describe la ciudad de
tal forma que uno la pude visualizar. Si
son lo coches, la gente o lo que ocurría en aquel entonces, se puede ver muy fácil,
“¡La gresca que se armó en la vivienda! Ahora todas pedían ser de la alegre
partida, y se bromeó, se ajustaron onerosos contratos, se aumentó la caravana.
Partieron los carruajes en línea recta y uno tras otro cuando la iluminación de
la ciudad comenzaba. Desde que desembocaron en la ancha avenida Juárez,
divisaron las calles de San Francisco y Plateros rebosantes de luz, sin
transitar de vehículos, insuficientes para encauzar entre sus dos aceras aquel
encrespado y movedizo mar de gente que se encaminaba, a la Plaza de Armas.

(Avenida Juárez)
Avanzaban los coches paso a paso, y al llegar a
la esquina de Puente de San Francisco, la impenetrabilidad de la masa y la
prohibición de los gendarmes a caballo, que impedían seguir adelante, los forzó
a detenerse y consultarse respecto de la ruta que habrían de adoptar. Mejor
cenar, aprisita, y después de la cena, el Grito.” (Santa, Federico Gamboa 19)
(Gamboa)
Con su forma de describir a ciudad se puede ver que la ciudad de México,
no solo formaba parte de donde ocurría la historia, sino que la ciudad que me había formado a mí y a estos escritores, era
un personaje central de la historia.

Bibliografía
Gamboa, Federico. ... Santa .. Mexico: Ediciones Botas, 1960. Print.
Nájera, Manuel Gutiérrez, and Susana Zanetti. La Novela Del Tranvía Y
Otras Páginas. Buenos Aires: Centro Editor De América Latina, 1980. Print.